Justo allí cuando arañó mi espalda
le grité de placer y dolor:
"soy el ritmo que tu quieras,
soy la pose que tu quieras,
soy la letra que tu quieras,
soy tu canción".
Viendo el bailar de las hadas en el perturbado cielo, la magia de la locura llego al aposento de la frágil moral, mostrándole al hombre que había llegado la hora de encontrar lo que había perdido… Un blog para leer algunas ideas de personas comunes y corrientes.
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