Sabe la menta a pura frescura,
a brisa en la mañana en un paseo de bicicleta,
a agua fría que baja la montaña
a ese tono suave de tu perfume natural.
Sabe una lágrima a sal como el mar,
como ese caldo de amor maternal para la gripa
o como el sudor luego de la labor extenuante
justo despues del placer en cama.
Sabe el rencor amargo como el limón agriado,
sabe a ese chocolate vencido,
sabe un poco a la partida de aquel ser querido
que jamás se despidió.
Sabe la sonrisa a un cierto dulzor,
un caramelo de fresa,
un exceso de azúcar,
sabe a dulce de café,
sabe como a ternura.
Tiene la vida esa sensación de sal en los cansancios,
en los esfuerzos, incluso en las desgracias acaecidas;
y tiene ese sabor fresco al bañarse en la madrugada
y al sentir el abrazo reconfortante de alguien a quien se ama.
A veces se siente ese sabor amargo
de una verdad indeseada o una mentira destapada,
quizá el sabor amargo de una nota funeraria.
Pero tambien está el sabor dulce de la dicha,
de la sonrisa robada,
el sabor dulce de la amistad sincera
y de la compañía deseada.
Existe una mezcla de sabores,
esa mezcla que es la vida, las sensaciones,
el aprender y el enseñar,
y el entender que todo sabe a todo un poco.
Luises Pérez
Viendo el bailar de las hadas en el perturbado cielo, la magia de la locura llego al aposento de la frágil moral, mostrándole al hombre que había llegado la hora de encontrar lo que había perdido… Un blog para leer algunas ideas de personas comunes y corrientes.
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