
Quise seguir los vientos de agosto.
Mi agosto es de esos agostos eternos
que duran varios meses
en los que las brisas para elevar cometas
llegan incluso a hacer volar dragones.
Es de esos agostos cuyas turbulencias sentimentales
nublan la visto y los sueños los convierte en pesadillas
gritando lo que el corazón despierto no se atreve.
Maldito agosto de vientos calientes
que puede quemarme las mejillas
al hacer correr las lágrimas como lava que hierve.
Cuando llegarás febrero
con tu tranquilidad bendita
a darme anocheceres.
Luises Pérez
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