No era el cuerpo indolente que habitaba
ni su gesto cauteloso
o el repaso
impaciente de sus quinqués
su tranquilo
semblante o un llanto.
Era su voluntad
juguetona
- en aquella reyerta permanente-
La que alimentaba ese cariño
breve pero muy fuerte.
una victima mas de la vida
que alimento su penitencia
con el amor de pocos y la sonrisa de muchos.
Un alma inocente.
Norisa Corme
Hay que ser positivos, si...¿ pero que tanto se puede soportar la injusticia del mundo y la perdida de ética y vergüenza? Descanse en paz y en la gloria, gordita gracias por intentar.
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