jueves, 22 de noviembre de 2012

Indigente

Como un alma en pena que ruega por el perdón de sus culpas, un pobre ente doliente y quejumbroso rogando por pan o vicio, desgraciado el indigente. Parecía un alma en pena, un ser fantástico y horripilante, quizá el hijo de la llorona o el desconocido con el que tuvo su infante. Pobre ente caminante, alma en pena, pena viva, pena muerta, perdido entre sus delirios y fantasías ocasionados por el hambre y por las drogas. Pobre ente desigual, tan enfermo y recalcitrante, vete ahora no vuelvas más. Luises Pérez

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