Y he cambiado mi deidad,
por aquella diosa
de artes liberales,
por vos que sos el goce en la patraña de mi tacto,
la musa que provee
a mi mente el reconcomio del pecado.
En un conjunto de escuelas espectrales
me he perdido hoy
al contemplarte,
hermosa ninfula de cabellos blancos…
Tienes mi futuro en
tus impasibles manos.
Norisa
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