Jamás pensé en la
muerte de aquella entelequia merodeadora,
los quinqués de élestimaban una vida en suspiros oscuros y olores a cobre,
se profesaba
desde el alba aquella intriga, aquel sinsabor de la tribulación
y los soplos trágicos
de días tan mal vividos llamados fastuosos por el señor vago,
de la nada salió la mano del errabundo,
mientras la muerte aventuraba en su regazo,
mandriles de
injurias y aves de miedos escandalosos le rodeaban
y bajo el último
suspiro febril de la muerte jocosa gritaba
¿Por qué me expresé ese día
a la muerte?Norisa
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