viernes, 16 de septiembre de 2011

Cortos II

Estaban él y ella, a veces él recordaba ese juego divertido que los había llevado a perder sus ropas en el ático de la anciana decrepita que vivía en la luna de al lado. Ella a veces recordaba lo aburrido de aquel juego que los tenía cansados, en el suelo, oliendo a conciencia con un toque de whisky... el que terminara todo siempre la aburría.

Había una mirada perdida, él la atrapo y la convirtió en una caricia de verdades, que lentamente, vistió el cuerpo de ella, aun aburrido, esperando que aquel invierno, volviera pronto a ser una primavera, una de esas como la que horas atrás, había atrapado su cuerpo contra el suelo de mármol.

Simplemente, no importa que tan hermosas sean tus palabras,si no eres capaz de darle a ella un orgasmo... no la invites a jugar.

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