
Tan plácido es el sueño
que no hay esfuerzos ni afanes
para volver al mundo real.
Es tan bello y tan tranquilo
así no lo controle
que prefiero dejarme llevar.
Es un mundo fantástico
donde Garuda me lleva en su espalda
y un dragón me cuida al andar.
Es tan bello este mundo
que camino sobre el mar
y las ballenas con ventanas
me dan un agradable paseo
por las profundidades del océano.
Es bello hablar con la luna en la noche
mientras un coro de estrellas y ángeles
me lleva a un trance
con sus melodías afónicas pero visuales.
Es agradable pasar un rato
con una estrella fugaz
que en una noche melancólica
me quiso escuchar
para darme un concejo y cumplirme un deseo.
Y es grandioso la compañía de un árbol
que rodeado de hongos y con grandes raíces
me invita a recostarme
para descansar un rato
luego de una tarde de pesca
y de juegos traviesos con los leones.
Es lindo montarse a un árbol
a hacer porras y recochas
con los simios poco serios
que todo lo aprenden y celebran
para terminar el día
con una clase de ritmo
patrocinada por las olas del mar.
En definitiva, que bello es soñar.
Luises Perez
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