miércoles, 9 de junio de 2010

Hola señorita dolor


Su cuerpo se hallaba solo sobre la cama
Esperando por eso que no llegaba
Tratando de imaginar el susurro
Aquella voz que arroja el pecado
Aquel suspiro que solo se siente cuando se acerca la muerte
Repentinamente su cuerpo empieza a moverse
En un furor de vibraciones inentendibles pero mecánicas
Una, dos, tres, cuatro… una mano lo ha tocado
Como si la necesidad del aparato aumentara
Sus vibraciones se hacen más intensas armonizadas con un sonido,
Con sus grandes ojos alguien mira la luz que proyecta
Se llena de ilusión el cuarto y, por un instante
Ignorantemente la esperanza de que sea momento invade la habitación
Pero solo es desilusión, esa que todos los días llegaba
las enormes vistas son invadidas por la humedad
Pero él con su mano solo presiona el botón y dice
“hola señorita dolor”.

Norisa Corme

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